Dima Khatib: “Derribar un régimen por Internet no es posible, que nadie se lo crea”

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Blogger y tuitera incansable, la periodista Dima Khatib ha sido una de las figuras árabes más influyentes en Twitter durante la cobertura de las revoluciones árabes. Visitó Barcelona este verano para participar en el AmnesTea & tuits y allí pudimos hablar con ella.

Políglota, cosmopolita y viajera, comenzó su carrera como periodista muy joven. Desde 1997 trabaja en Al-Jazira y actualmente es corresponsal de la cadena para América Latina.

Periodista, mujer, palestina y nacida en Siria. ¿Qué supone?
Ser mujer en el mundo árabe implica una lucha diaria si quieres cruzar las líneas impuestas por la sociedad, las autoridades, la ley y la familia, para llegar más allá del papel tradicional. Yo tuve mucha suerte porque mi familia tiene mucho respeto por la mujer y eso me ayudó a enfrentar todo lo demás. Por ejemplo, con 30 años, me costó mantener el cargo en la Jefatura de redacción de la sede en Doha y mostrar mi autoridad delante de los hombres. Cuando me enviaban al extranjero siempre se cuestionó por qué se enviaba una mujer y no a un hombre. Y hasta hoy yo soy la única mujer jefe de corresponsalía de Al-Jazira árabe.

Por lo tanto, ser mujer me ha enseñado a esforzarme mucho, a ser más resistente y estar siempre preparada ante cualquier ataque a mi integridad, a mi feminidad y a mi profesionalidad. Ser palestina y siria a la vez me ha enseñado a amar las dos patrias, a luchar por la causa palestina y saber que hay cosas por las que sacrificarse, aunque no lleguen nunca. Sinceramente, no tengo nacionalidad palestina ni siria y eso me ha llevado a hacer una vida un poco errante por todo el mundo, porque conservo mis identidades y, al mismo tiempo, absorbo las identidades y las culturas que voy conociendo.

¿Cuál debe ser el papel del periodismo ante las injusticias del mundo?
El periodista debe ser un ciudadano que entiende y es capaz de levantar las preocupaciones del resto a través de su periodismo para buscar una solución, debe tener sus criterios éticos y morales. Sin embargo, durante estos últimos años, he notado que gran parte del periodismo se ha convertido en la voz de las élites políticas. En el caso de las revoluciones árabes, por ejemplo, no me parece ético que el periodista tenga que ser objetivo, es decir, ir a ver por qué el gobierno está masacrando a la gente que se manifiesta pacíficamente en una plaza.

A mí me han cambiado estas revoluciones porque sentí que, como periodista, tenía que estar con el pueblo. De todos modos, hoy ya no es posible contener las verdades. Esta era se acabó con la llegada de la era digital. Si el periodista no explica lo está que sucediendo en el medio de la empresa que le paga, algún ciudadano lo dirá en Internet. Entonces, los medios se sienten obligados a verificar estos temas y a cubrirlos. Yo quiero llamarlo un nuevo matrimonio entre el periodismo tradicional y el nuevo periodismo, donde los dos se necesitan para poder llegar a una verdad más acertada.

¿Cómo fue tu relación con la guerra de Irak y Afganistán en la Jefatura de redacción en Qatar?
Cuando eres periodista y sabes lo que piensan los políticos, y cada día estás tratando la información que llega de ellos, y sabes que vendrá una guerra y no puedes hacer nada y que los políticos están mintiendo, y luego viene esta guerra y tú estás recibiendo todas las imágenes de ciudades destruidas, de cadáveres, de sangre… te sientes impotente de verdad.

Como una de las jefas de redacción en la guerra de Afganistán e Irak, entre otras cosas, desde Doha, debía revisar imágenes que nos llegaban frescas y escoger cuáles emitiríamos. En aquellos tiempos, la gente no estaba acostumbrada a ver cadáveres como hoy en día. Un día la OTAN dijo que había bombardeado un campamento de terroristas en un pueblo de Afganistán, pero las imágenes que teníamos eran sólo de niños y mujeres, todos muertos. Además, el 8 de abril de 2003, se produjo el ataque contra los periodistas en Irak y murió un compañero de Al-Jazira. Fue uno de los días más tristes de mi vida, allí, en Doha, enviando a los reporteros a salir a hablar en vivo, arriesgando la vida. El día que Bush anunció el fin de las operaciones tuve que hacer un descanso porque no podía aguantar el peso de aquella responsabilidad. Entonces, volví a Asia.

Y luego pudiste cumplir tu sueño…
Sí, ir a América Latina para explicar al mundo árabe su historia a través de las cosas que tenemos en común y aprender de su experiencia. Cuando llegué, comenzaba el éxito de la izquierda en América Latina. Los televidentes de Al-Jazira y yo vivimos la formación de nuevos bloques, donde los suramericanos o latinoamericanos comenzaban a enfocar sus objetivos sin que los Estados Unidos les dijeran cómo debían ser las cosas.

¿Esta acumulación de experiencias te ha ayudado a cubrir mejor las revoluciones árabes?
Sí, creo que ha sido una situación muy excepcional, el hecho de estar muy lejos –en Venezuela– pero sentirme como si estuviera dentro del mundo árabe. Tenía una ventaja enorme por poder expresarme en línea (Twitter, blog, Facebook) con libertad, sin consecuencias para mi salud, seguridad, familia, etc. A la vez, tenía una visión muy globalizada por el hecho de conocer otros procesos revolucionarios, por mi vivencia y por background del mundo árabe o mi experiencia en el norte. Entonces, ofrecía mucho contexto histórico, social, cultural, etc. a los acontecimientos, lo que no puede hacer un periodista o un activista en pleno conflicto. Sobre todo, escribía en idiomas extranjeros, para gente no árabe que quizás no conocía esta realidad.

Ahora sientes responsabilidad hacia las 140.000 personas que te siguen en Twitter…
Siento mucha responsabilidad porque pasan muchas cosas cuando tienes tanta presencia. Primero vas más allá del espacio Twitter; a veces me citan los medios tradicionales. Segundo, cuando digo algo, tiene un impacto sobre ciertas personas y por eso tengo que pensar mucho antes de escribir. En la mayoría de países donde hubo revolución, la gente está confundida y busca respuestas. La idea no es crear conflicto por crearlo, es crear polémica para que la gente dialogue, escuche y conozca el punto de vista del otro. En Twitter, he dejado de escribir cosas que crean polémica sólo por crearla; intento ser más constructiva, pero es más difícil que antes. Además, ahora tengo un enfoque mucho más hacia el mundo árabe porque la mayoría de mis seguidores son de allí.

¿Las revoluciones árabes se producen primero en Internet o en la calle?
Antes de las revoluciones Internet había permitido que una minoría –la elite digital del mundo árabe porque tiene acceso a Internet y a educación– creara un espacio digital para hablar de temas que en la calle no podían por la falta de libertad de expresión y de prensa. Pero derribar un régimen por Internet no es posible; que nadie se lo crea. La revolución en el mundo árabe es el resultado de la frustración de la población que prefería arriesgar su vida antes que continuar en esa situación. Si cayeron los dictadores en Túnez y en Egipto fue porque la población entera salió a la calle, hubo huelgas y se paralizó el país. Cuando esta gente sale a la calle, existe otra estructura en Internet que ayuda a continuar debatiendo e informando: adquiere un rol de convocatoria y permite saber qué está pasando en otras ciudades o intercambiar experiencias entre los activistas de los países árabes. Lo que ha hecho la herramienta, quizás, es acelerar la revolución. Es un mundo paralelo al real, pero no son revoluciones de Internet, ya que, por ejemplo, la gran mayoría de gente no utiliza Facebook y mucha otra no sabe leer ni escribir.

¡Actúa!

Más información en el blog de Dima Khatib o en su cuenta de Twitter.

En el AmnesTea & tuits salió un debate muy interesante. También puedes consultar el documento recopilatorio de Tweets.

Para saber más lee Guerrilleros del teclado, un libro de la periodista Lali Sandiumenge sobre las revueltas árabes.

¡No dejes pasar ni una! Lee más noticias sobre Derechos Humanos y Comunicación Social en Canalsolidario.org y comparte con nosotras tus reflexiones.

Entra en la web de Amnistía Internacional y consulta las actividades que llevan a cabo, ¡implícate!

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En la imagen: Dima Khatib en la entrevista. Foto: Luis Tato (Setmanari La Directa)
Entrevista publicada en Canalsolidario.org

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