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El riesgo de extinción de los pueblos indígenas de Colombia: 3 claves para entender y actuar

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En la actualidad, 65 de los 102 pueblos indígenas de Colombia se encuentran en riesgo de extinción. De la mano del Observatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas en Colombia (ADPI) analizamos cuáles son los factores que perpetúan esta realidad y te damos claves para actuar.

La Semana de la lucha por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas de Colombia ha tenido lugar en Barcelona del 24 al 28 de marzo de 2014 para dar espacio a las diferentes propuestas de lucha pacífica contra las amenazas para la cultura, los pueblos y la vida de las comunidades indígenas en el país andino.

En una de las sesiones, se ha presentado Sus armas no lograrán extinguir nuestra palabra. Informe de riesgos de extinción en 6 Pueblos Indígenas de Colombia del Observatorio por la Autonomía y los Derechos de los Pueblos Indígenas de Colombia (ADPI) y se ha escuchado el testimonio en primera persona de líderes y lideresas de estas seis comunidades Awá, Nasa, Misak, Yanacona, Totoroez y Embera Katíos.

Según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) al menos 65 de los 102 pueblos indígenas que hay en Colombia se enfrentan a la “extinción” cultural o física. La cifra es el resultado de las investigaciones de la ONIC, que incluye los pueblos indígenas con menos de 500 miembros, y los contabilizados por el Tribunal Constitucional Colombiano, por estar en grave riesgo de extinción por el conflicto armado.

El territorio para los pueblos indígenas es la fuente de vida, la madre tierra que se encuentra conectada con su cosmovisión del mundo. Es también el arraigo de su historia, cultura, ancestros, autonomía y libertad, por tanto, la lucha indígena debe entenderse en este contexto.

El informe del Observatorio ADPI habla de tres grandes riesgos de extinción de los pueblos indígenas de Colombia,relacionados entre sí, aunque no todos los pueblos están afectados por los tres. Destacamos aquí algunas de las implicaciones de estos riesgos, aunque no podamos resumir su complejidad, y te hacemos propuestas para pasar a la acción:

>> 1.- Conflicto armado
El conflicto armado colombiano se desarrolla desde la década de los sesenta. Los principales actores involucrados han sido el Estado colombiano, las guerrillas, los grupos paramilitares y los carteles de la droga. Ha pasado por varias etapas de recrudecimiento, en especial desde los años ochenta cuando algunos de los actores empezaron a financiarse con el narcotráfico.

Las comunidades indígenas han sufrido graves afectaciones a su vida, como masacres, torturas o reclutamientos forzados. También están sufriendo confinamiento territorial y desplazamiento forzado, son víctimas de minas antipersona, procesos dejudicialización de líderes y lideresas y se ven amenazados además por el narcotráfico alrededor del conflicto y por los afectos directos del Plan Nacional de Consolidación Territorial que ha supuesto la militarización de la población civil.

¿Qué puedes hacer tú?
¡Haz incidencia política! El proceso de La Habana es un momento histórico para trabajar por una paz negociada. Es necesario que no excluya a la sociedad civil, incluidas las comunidades indígenas, y que busque remediar las causas estructurales del conflicto. Recuerda que el próximo mes de mayo serán las elecciones presidenciales y que la presión internacional puede ser clave para encauzar el proceso, puedes contactar con Amnistía Internacional España, la Taula Catalana per la Pau i els Drets Humans a Colòmbia, o la Oficina Internacional de los Derechos Humanos Acción Colombia (OIDHACO) y encontrar tu modo de colaborar con la causa.

>> 2.- Megaproyectos de infraestructura extractivas y agroindustria
Los últimos tres gobiernos colombianos (2002-2014) han promovido la extracción de recursos naturales no renovables como mecanismo de crecimiento económico sin respetar el derecho a consulta previa de los pueblos indígenas. A día de hoy, a los grandes conglomerados económicos de ámbito nacional e internacional les interesa especialmente explotar las zonas habitadas por comunidades indígenas porque han sido conservadas por sus habitantes y ahora tienen un gran potencial extractivo por ser recursos naturales, minerales o de hidrocarburos.

También debe destacarse la proliferación del cultivo de agrocombustibles (con la consecuente tala de bosques) y de monocultivos como la caña de azúcar, la palma africana y el café, que están desplazando los pequeños cultivos que contribuían a garantizar la soberanía alimentaria de las comunidades indígenas.

¿Qué puedes hacer tú?
¡Infórmate! El Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) investiga y denuncia las consecuencias de la presencia de las multinacionales españolas en América Latina, con el fin de sensibilizar sobre ello a la población latinoamericana y del Estado español. ¡Apoya sus campañas de denuncia!

>> 3.- Amenazas culturales
Los pueblos indígenas de Colombia se encuentran asentados a lo largo de toda geografía del país, esto significa que las amenazas culturales pueden ser de diferente naturaleza. La monetarización de la vida cotidiana es una de las mayores perturbaciones para las comunidades que sufren desplazamiento forzado ya que en el mundo rural las formas de suplir las necesidades diarias están menos mediadas por el dinero.

ADPI también destaca la incorporación de materiales contaminantes en los territorios, como alimentos empacados, basuras o fumigaciones; las amenazas a las tradiciones propias (por ejemplo con la introducción de las nuevas tecnologías de la información); el choque entra las políticas públicas estatales y la legislación indígena o el impacto de los diferentes programas estatales ya que generan presión demográfica.

¿Qué puedes hacer tú?
¡Fórmate y conciencia a la gente de tu alrededor! Participa en los cursos y talleres que organiza el Observatorio ADPI sobre las problemáticas indígenas, fomenta la reflexión en tu entorno más cercano respecto a la vinculación entre la situación de estas comunidades y nuestro modelo de producción y consumo y promueve la acción transformadora colectiva en el Norte y en el Sur.

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Imagen de indígena Yanacona. Foto de jorgepinzonc en Flickr
Artículo publicado en Canalsolidario.org

Gustavo Duch: “El hambre es la consecuencia del expolio de los recursos naturales”

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Otro mundo es posible, pero tenemos muchos frentes abiertos: sumar fuerzas con nuestros socios del Sur, terminar con el hambre en el mundo, movernos hacia la agroecología, etc. Hemos podido conversar con Gustavo Duch, gran experto en Soberanía Alimentaria de los Pueblos y hemos aprendido mucho 🙂

>> 1. Una de cada ocho personas en el mundo sufren hambre crónica y el Sur siempre es el que sufre más, ¿tú lo entiendes?

Entender el hambre explica muchas cosas. Explica que los países en que más hambre pasa su población son grandes exportadores de alimentos, países con muchas tierras agrarias controladas por pocas empresas que ganan suculentos capitales produciendo materia prima para los llamados países desarrollados. Mientras, la población campesina intenta sobrevivir en escasas y pedregosas tierras, o bien entrega sus brazos en las grandes fincas a tareas temporales que les pagan muy mal. Explica que cuando más industrializamos la agricultura y aumenta la producción de alimentos, ya disponemos de alimentación para la población que alcanzaremos en el año 2050, más medios de vida se destruyen y menos gente puede vivir como campesinas o campesinos. Explica, que el hambre no es un problema de falta de producción, ni tan siquiera de mala distribución, es la consecuencia del expolio de los recursos naturales que deben de estar, soberanamente, en manos del pequeño campesinado.

Explica que sobre esta población, antes campesina ahora sintierra y con poquísimos recursos económicos, las especulaciones que los fondos financieros hacen con los alimentos en las bolsas de Chicago o Nueva York, representan la imposibilidad de comprar alimentos. Sobre todo explica que la agroindustria no está pensada para alimentar a las personas ni para qué ser campesino o campesina sea una forma de vida, y así tenemos que, digan lo que digan ellas y sus cómplices, es una práctica muy poco eficiente: consume el 80% de los recursos necesarios para producir alimentos (energía, agua y tierra) pero sólo producen el 30% del total de alimentos que llegan a las mesas; despilfarra el 40% de todo lo producido; y, peor aún, cada vez produce más materias vegetales que no comemos las personas, agrocombustibles y piensos. En definitiva, el hambre explica que tenemos una agricultura diseñada y caminando en un modelo capitalista, por lo tanto, erradicar el hambre pasa por enterrar, bien hondo, el capitalismo.

>> 2. ¿Qué podemos aprender del Sur ahora que el Sur también somos nosotros y que estamos inmersos en una lucha por un modelo alimentario saludable y sostenible?

Cuando hace veinte años surgió el lema, sobre pañuelos verdes enfrentados al poder de la OMC, de la Soberanía Alimentaria, el Norte entonces prepotente no entendía el concepto de Soberanía. Hoy, cuando en nuestro países sufrimos el impacto de dejar la economía fuera de nuestro control, la política fuera de nuestro control, la clase política nacional sin poder, cuando no podemos decidir ni qué salud, educación o agricultura queremos ni qué alimentación deseamos, sabemos con claridad qué significa luchar por la Soberanía de los pueblos. Ese es el primer aprendizaje, necesitamos, un ‘estado de lucha permanente’ por parte de la población, junto con la construcción y empuje de las alternativas al modelo agrario dominante. Y ahí, todas las que sean pensadas fuera del territorio capitalista (recuperación del verdadero cooperativismo agrario, mercados locales y humanizados, okupación de tierras, etc.), serán válidas, puesto que no olvidemos que como cualquier otro imperio, el rey capitalista, tiene sus días contados.

>> 3. ¿Qué más podemos aprender del Sur en nuestra lucha por la recuperación de semillas, contra los transgénicos o contra las grandes multinacionales?

Del Sur llegan también aires feminizadores o feministas, esenciales para rehacer cualquier vida vivible. La agricultura industrial tiene vocación de dominación de la tierra, la maltrata, la envenena, y todo para ver quien llena el camión más grande. Es una agricultura donde se busca el control de las semillas, de la tierra, del agua, todo a su alrededor huele a poder.

Pero así no tenemos vida ahora ni futura. Todos los seres vivos del Planeta somos interdependientes, necesitamos de la tierra y sus microorganismos, necesitamos de animales que fertilizan el campo, de lluvias que los rieguen, de personas que los cultiven, y de manos que los cocinen… Solo cuidando estas relaciones aseguramos el derecho a la alimentación. Hacia ahí hemos de caminar, visibilizando y compartiendo el trabajo de los cuidados, que bien puede empezar cuidando la tierra. La agroecología, presente en el mensaje de la Soberanía Alimentaria, tiene esa misión, desarrollar una agricultura que cuida contra una agricultura que explota.

>> 4. Un 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero son generadas por la agricultura y la ganadería industrial, pero parece que nos olvidamos un poco de esto frente a las emisiones de gases provenientes de la industria. ¿Por qué?

Cuando pensamos en emisiones de gases visibilizamos chimeneas industriales humeantes, es lógico, pero el proceso de producción de alimentos también tiene muchas chimeneas en cada uno de sus eslabones. Humean los bosques quemados para ganar tierras para la agroindustria, contaminan los tubos de escape de la grandes cosechadoras o avionetas fumigadoras que recorren o sobrevuelan los monocultivos, igual ocurre con los aviones, barcos o ferrocarriles que transportan alimentos por miles y miles de kilómetros, escapan gases de cada uno de los frigoríficos o congeladores que conservan alimentos en supermercados y hogares, y hasta de ese 40% de alimentos despilfarrados y podridos emanan gases que calientan el planeta.

>> 5. La nueva filosofía de Mercadona es “Dignificar el trabajo del agricultor, pescador y ganadero de nuestro país”, ¿tienes contra argumentos?

El mensaje es el adecuado, el problema es quién lo dice. Lo dice una empresa que desde su esencia capitalista sólo puede actuar pensando en sus propios beneficios, no puede pensar en otra cosa, no está en su ADN. Imposible. Pero además, si entramos en los sueños del Sr. Roig, su Presidente, veremos que sus ansias son convertir a Mercadona en el monopolio de la distribución alimentaria, a costa de los pequeños comercios de barrio y de las y los proveedores agricultores. Su táctica es la que aparece en los manuales del libre Mercado, la competitividad. Compiten para ganar, sin más.

>> 6. Si tuvieras delante, por ejemplo, un agricultor de cítricos de toda la vida del Sur de Tarragona quizás te diría que la agricultura ecológica es costosa, tiene poca vida y es difícil de vender, ¿cómo le convencerías de que otro modelo es posible?
Los cambios son complicados y llenos de incertezas, nadie puede garantizar nada, así que sólo queda ofrecer información, espacios colectivos de debate, mostrar otras experiencias, analizar elementos que se alterarán en los próximos años, y de nuevo, apoyar la Soberanía de esa decisión, que se pueda tomar libremente. Moverse hacia la agroecología tiene que ser un camino personal, en nuestros interiores, y tiene que ver con hacer de nuestras vidas movimientos de transición y transformación, de un mundo a otro.

>> 7. Para terminar, con esperanza, cuéntanos alguna iniciativa ciudadana dirigida a concienciar a los consumidores y que esté tenido éxito.
Un cuento, La guerra esperada (de Mucha Gente Pequeña): Las primeras que vi con las bombas, las llevaban cargadas en la mochila. Las sacaron con mucho cuidado y me las enseñaron. ─ Son pequeñas, caben en la palma de la mano ─ dijeron, y empezaron a arrojarlas una tras otra. Estábamos justo detrás de las vallas de un solar vacío y sin edificar, en un barrio humilde de la ciudad. Calculo que lanzaron como unas 20 ó 30 bombas mientras reían y se hacían fotos después de cada impacto acertado.

Lo mismo estaba ocurriendo de forma sincronizada en otros barrios de la ciudad, y en muchas más ciudades de casi todas las naciones industrializadas. Los móviles les permitían estar en contacto entre cada grupo de esta guerrilla urbana. Las gentes que les descubrían, en lugar de salir huyendo a refugiarse, aplaudían, gritaban bravos y se abrazaban. Quizás por eso no se escuchaba el estruendo de la detonación.

Además, en ese momento, más hombres y mujeres salían de sus casas con bombas parecidas en bolsas de plástico. Su misión, según las instrucciones consensuadas, era situarlas delicadamente sobre las jardineras y macetas que encontraran vacías. Había que depositarlas ahí, medio ocultas, sabiendo que era un buen lugar para su explosión, en el momento apropiado.

Los niños y niñas de pueblos chicos o pueblos grandes como ciudades, tenían la misión más comprometida: lanzar las bombas bien lejos con sus tirachinas. Ocultos en escondrijos aptos para su edad, calculaban disparos para sabotear las tierras sin uso de los terratenientes de siempre. Disparaban y salían corriendo a toda pastilla en sus bicicletas.

Sobre mi cabeza vi pasar varios globos aerostáticos que, me dijeron, dejarían caer esas granadas caseras por babor y estribor, en las zonas deforestadas y en los bosques quemados, que cada vez son más abundantes. Querían diseminar miles de bombas, dejar esas zonas “sembradas”.

No supe de quien fue la idea, pero la guerra de las hortelanas y los hortelanos y sus bombas de semillas estaba en marcha.
La receta de cómo fabricar esas bombas estaba grafiteada en los muros y la gente se la pasaba por debajo de las puertas o de boca en boca, no era tan difícil.

Se luchaba sin agresividad y con inteligencia contra la violencia del sistema capitalista. En un mes, calcularon, los brotes verdes nacerían para hacer un mundo justo y perdurable.

Nota. Cómo fabricar una bomba de semillas: tome unas 10 partes de tierra y una de arcilla; la mezcla bien y al mojarla con agua la moldea como si preparase masa de pan o pizza. Así extendida le añade semillas de huerta, diversas y autóctonas. Vuelva a amasar haciendo con la masa pequeñas bolas, como de ping pong. Se dejan secar al sol. Atención: hay que manejarlas con cuidado, pueden explotarle en su propia terraza, balcón o maceta.

¡Actúa!

Consulta el blog de Gustavo Duch, encontrarás mucha información interesante sobre la temática de Soberanía Alimentaria y agroecología. También puedes seguir Gustavo Duch en Twitter.

Modifica tus hábitos de consumo y opta por productos de comercio Justo siempre que puedas. Inspírate leyendo noticias en la sección Consumo responsable de Canalsolidario.org y pasa a la acción. No te pierdas tampoco el especial informativo ¿Eres lo que comes o vistes? ¡Consume con conciencia! porque el cambio, aunque sea de uno mismo, es imparable 😉

Entra en la web de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, podrás informarte sobre las últimas novedades vinculadas con el comercio justo y conocer las tiendas de todas las comunidades autónomas.

También puedes formar un grupo de consumo en tu casa, tu barrio, tu centro de trabajo… Aquí tienes algunos links útiles: Cooperativa Bajo el Asfalto está la Huerta! – Cooperativa Arbore – Espacio por un Comercio Justo – Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos y Artesanales – Ecoconsum – La Repera –Plataforma Rural.

Puedes ponerte en contacto con otras cooperativas y redes de consumo solidario a través de nuestra Guía de ONG.

En la imagen Gustavo Duch. Foto cedida.
Entrevista publicada en Canalsolidario.org

“El desarrollo debe fundamentarse en crear las condiciones y oportunidades en el contexto local”

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Un Fab Lab es una plataforma tecnológica destinada a la intervención, la creación y la producción, es accesible y está conectada a la solución de problemas y necesidades locales, también de los países del Sur y la cooperación internacional. Hablamos con Tomas Diez, integrante del Fab Lab Barcelona.

>> ¿Cuál ha sido el acierto de la red mundial de Fab Lab?
El hecho de contar con máquinas de fabricación de última generación ha permitido a los Fab Labs expandirse por todo el mundo, hasta el punto de convertirse en una de las redes de conocimiento compartido más grandes y dinámicas de todo el planeta: tienen laboratorios en la India, Afganistán, Perú, Noruega, España, Colombia, Ghana, Sudáfrica, etc. Los Fab Labs cuentan con el equipamiento y el personal necesario para poder producir “casi” cualquier cosa.

Nacieron como un proyecto de investigación externa del centro de Bits y Átomos del Massachusetts Institute of Technology. Actualmente, se han convertido una red de personas impulsoras del desarrollo de la fabricación digital personal. Los Fab Labs van en camino de convertirse en auto-reproducibles, de replicarse a sí mismos, con lo cual su expansión se multiplicaría N veces. Del mismo modo, las personas que lideran los Fab Labs han pasado previamente por la Fab Academy. Además, el hecho de tratarse de plataformas, hace que los Fab Labs sean fácilmente adaptables a contextos específicos: contextos rurales, centros urbanos, etc.

>> ¿Cuáles son los retos sociales que nos plantean?
El reto principal es transformar las herramientas de los Fabs Labs en medios accesibles para la producción. Tal como ocurrió con los ordenadores durante los años 80, las máquinas se convertirán en fabricantes personales, hasta el punto de permitir a cualquier persona hacer cualquier cosa en cualquier lugar del mundo. Este hecho cambiará la forma de relacionarnos en todos los ámbitos de nuestra vida. Del mismo modo, la capacidad que cada persona pueda solucionar sus necesidades, y aún más allá, desarrollar herramientas personalizadas.

La Tercera Revolución Industrial acercará la producción al consumo y servirá para socializar las herramientas tecnológicas de manufactura, conectando a personas con herramientas con ideas con problemas y soluciones.

>> ¿Cómo podemos contribuir a hacer un mundo mejor a través de los Fab Labs?
Los Fab Labs proporcionan los medios para actuar en el mundo físico a través de herramientas digitales. La mejor manera de cambiar el mundo es devolver el poder de cambiar a las personas, haciéndolas responsables del planeta, siendo conscientes de la capacidad de producción que tenemos y que el modelo industrial-capitalista ha concentrado en polvo de producción y conocimiento. No sólo los Fab Labs sino todas las herramientas existentes hoy en día para la organización comunal (también la velocidad con la que el conocimiento avanza y se distribuye) harán que más personas sean capaces de cambiar la realidad en cuestión de semanas, lo que nos llevará a interacciones más rápidas de modelos y, por tanto, a la invención de un nuevo mundo.

>> ¿Qué relación hay entre los Fab Labs y la cooperación internacional al desarrollo?
La cooperación internacional ha empezado a colaborar con los Fab Labs a través del proyecto Fab Lab Coop, iniciado por la AECIDy el Fab Lab Barcelona – IAAC. Los Fab Labs en países en desarrollo toman una trascendencia mayor que en el norte. Se han construido Fab Labs en Afganistán, Indonesia, Perú, Ghana o Etiopía, impulsados por las ayudas de países desarrollados. Estos Fab Labs han permitido a la población local obtener medios de desarrollo de soluciones locales. Un ejemplo es el proyecto FabFi, una red de Internet de bajo costo desarrollada en el Fab Lab Afganistán y que ha convertido en un negocio de servicio de Internet en Nairobi.

El desarrollo debe fundamentarse en crear las condiciones y las oportunidades en el contexto local, con el objetivo de igualarlas lo máximo posible con los países más avanzados. Todo ello sin separar estas oportunidades con la realidad local: no podemos pretender que Jalalabad sea el mismo que el centro de Amsterdam, aquí los Fab Labs juegan su papel de flexibilidad, sirven también a un keniano para generar un proyecto de soluciones a los poblados rurales como un diseñador moderno de Alemania.

>> Cuéntanos el proyecto Fab Lab Coop y sus experiencias piloto en Etiopía y Perú.
Se trata de un programa para el desarrollo orientado principalmente a los Fab Labs como plataforma tecnológica. Su objetivo es dotar de medios de producción a países de África y América Latina. Con la colaboración de la AECID desarrollamos un programa de captación y aplicación del proyecto Fab Lab en Addis y Lima. Nos centramos en 3 procesos principales: captación de personal, instalación y adecuación de espacios e implementación y seguimiento.

En mayo del año 2008 fuimos seleccionar a través de un programa de becas los coordinadores y managers del futuro Fab Labs. En Lima hicimos seleccionar Beno Juarez y a Victor Freundt. En la ciudad de Addis seleccionamos a Bereketnesh Girma yAysheshim Tilahun.

Ellas fueron las encargadas de desarrollar el programa completo de la Fab Academy en Barcelona, donde recibieron el entrenamiento técnico y de gestión en el entorno de los futuros Fab Labs, que serían desarrollados en sus países. Paralelamente, analizaron las posibles aplicaciones de los proyectos Fab Lab en sus realidades locales y desarrollaron un plan de implementación completo. Mientras tanto, la AECID y el IAAC llegaron a un acuerdo con la Universidad Nacional de Ingeniería del Perú y la Universidad de Addis Abeba en relación a los contratos de recepción y subvención del Estado.

En Lima En Beno y Victor iniciaron la Fab Academy en enero de 2011, con unos 10 participantes. Fueron los anfitriones de la séptima reunión mundial de Fab Labs, el Fab7 que fue un éxito organizativo y, también, una oportunidad de lanzamiento para el Fab Lab Lima ante la presencia de todos aquellos que hicieron que el proyecto fuera posible.

El Fab Lab Lima inició sus operaciones en agosto de 2011, y en enero de 2012 empezó a ser uno de los nexos de la Fab Academy, ahora su reto es lograr la sostenibilidad. Además, junto con Barcelona, lidera el desarrollo de la red latinoamericana de Fab Labs, aún en vías de construcción.

En Addis Abeba el programa sufrió la problemática de vivir en las entrañas de la burocracia africana. Próximamente, la universidad llegará a un acuerdo con la Fab Foundation para instalar el Fab Lab en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Addis Abeba. Por otra parte, Aysheshim y Bereketnesh también comenzaron a Fab Academy, aunque, finalmente, este año no habrá graduados en Etiopía.

En un futuro queremos crear procesos más dinámicos, con mucho más acompañamiento, intentando garantizar las decisiones a través del consenso entre los protagonistas del programa: actores locales, promotores, implementadores y financiadores.

Por otra parte, el Fab Lab Coop irá perdiendo vigencia ya que el plazo de cooperación quizás se está convirtiendo caduco, sobre todo por el auge de los países en vías de desarrollo y el declive de las grandes economías mundiales. Debemos pensar modelos más horizontales: no como unos que son ayudados y otros que dan la ayuda sino como colaboradores en un proyecto de desarrollo en el que organismos, universidades y empresas pueden dotar de materiales, recursos económicos o logísticos para su implementación.

¡Actúa!

Entra en el Fab Lab Barcelona y el Institute for advance architecture of Catalonia y descubre el trabajo que llevan a cabo, así como también la actividad de la red internacional de Fabs Labs.

Lee las conclusiones de la octava encuentro mundial de Fabs Labs. e inspírate.

Puedes leer otras noticias sobre Perú, Etiopía y sobre cooperación publicadas en CanalSolidario.org.

Si a ti también te interesa formarte en cooperación, echa un vistazo a la especial Formación 2012 para encontrar más propuestas.

Defiende la cooperación que vale la pena hacer. Manifiéstate, visita la web de la CONGDE y encuentra tus argumentos.

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La imagen es del FaB LaB Lima
Artículo publicado en Canalsolidario.org

Razones para pasarte al turismo sostenible, recursos y opciones

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Es común pensar en Turismo(de masas)= Desarrollo. Pero organizaciones, particulares y empresas sostenibles nos invitan a combatir algunos mitos: ¿Genera ocupación? ¿Revaloriza la cultura local? ¿Contribuye al desarrollo de sus poblaciones? Lanzamos algunos piropos a otro tipo de turismo, más molón.

Dicen los y las expertas que el turismo es una de las primeras industria del planeta, cuya especialización es el facturar. Aun así, sorprende lo poco que sabemos de ello porque lo importante para nosotros es poder tomarnos unos días de vacaciones después de un largo año de trabajo, y razón tenemos. Pero, también es posible disfrutar, descansar y, además, dar apoyo a comunidades y proyectos mientras respetamos el planeta.

 

>> Volando no voy, contaminando no vengo
¿Sabías que un avión, sólo al despegar, consume la misma cantidad de oxígeno que una familia media durante todo un año? Para generar esta cantidad de oxígeno es necesaria una hectárea de bosque. Si es posible y viajas en tren, seguramente tardarás más días en llegar a tu destino, pero el propio recorrido puede formar parte de la experiencia: los paisajes, los y las diferentes acompañantes de vagón, la lectura de verano, etc. Y una ruta en bici puede resultar muy divertida, saludable, económica y sostenible.

 

>> Conocer más allá de los “todo incluido”
El turismo masivo puede tener impactos culturales negativos en las sociedades anfitrionas porque muchas veces su cultura se convierte en mercancía y, a la vez, los visitantes puedan recibir una imagen distorsionada de la realidad que han conocido. Si te pierdes por los verdes de las zonas rurales o las callejuelas de pueblos de República Dominicana, Costa Rica o Cuba y te permites conocer a sus gentes, su cultura y su gastronomía, descubrirás mil y una maravillas que te sorprenderán gratamente.

 

>> Dando un empujito a la economía local
Las grandes empresas hoteleras utilizan mano de obra que les resulta barata, mientras cobran precios europeizados por sus servicios, aumentado así el tamaño de sus arcas. Si te alojas en hostales y consumes en tiendas y restaurantes locales contribuirás a que muchas familias puedan tener una vida digna. Además, mucho mejor regalar un producto artesanal del pueblecito que has conocido que el souvenir de turno del aeropuerto, ¿no? Con todo ello, favorecerás la economía de los pueblos que te acogen y la diversidad cultural.

 

>> Cuidar la madre tierra
El aprovechamiento, en la mayoría de los casos, de recursos no renovables para ofrecer todo tipo de comodidades no hace más que poner en peligro a las especies animales y los espacios naturales. La especulación urbanística, el abocamiento de residuos en el mar, el desmesurado uso del agua para campos de golf o piscinas o la construcción en vertical son agresiones con un gran impacto paisajístico, medioambiental y social. Por ello, si has decidido pasar tus vacaciones en el Estado español, te invitamos a conocer las guía de ecoturismo, destinos sostenibles.

 

>> Turismo con cabeza y alma
Muchas ONG y algunas empresas desarrollan modelos turísticos sostenibles y específicos para cada destino, teniendo en cuenta las variables sociales, económicas y medioambientales. Esa es la idea del turismo comunitario, que combina los atractivos turísticos de una zona y el desarrollo local desde la sostenibilidad y con una perspectiva intercultural.

 

>> Despertando conciencias críticas
La tienes. Pero la puedes agitar conociendo y acercándote a comunidades locales porque aprenderás sobre su realidad, susluchas contra las grandes transnacionales o su derecho a decidir sobre sus tierras. A la vez, podrás contribuir a despertar la conciencia crítica entre tus allegados y allegadas, mientras les enseñas las fotos de tus vacaciones de verano.

¡Actúa!

¿De brigadista?, ¿de turista solidario?, ¿de voluntario a un campo de trabajo? Este verano, ¿tú de qué te vas?

Empápate de ideas, opciones y recursos con el especial Verano Solidario de Canalsolidario.org.

Si quieres formarte en turismo solidario, cooperación o medio ambiente te animamos a consultar en el buscador de cursos de Canalsolidario.org y encontrar el tuyo.

Y si quieres aportar tu opinión o dar a conocer otros proyectos de turismo sostenible, puedes hacer comentarios a esta noticia o publicar un artículo sobre el tema 😉

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La imagen es de Amaury Henderick en flickr
Noticia publicada en Canalsolidario.org